Qué es el guante kessa y cómo usarlo en el hammam

Como decíamos en un reciente artículo de nuestro blog, el jabón negro o beldi es prácticamente inseparable del guante kessa. Tanto uno como otro son fundamentales en cualquier ritual de higiene y relajación en un hammam de Marruecos. Así que si tienes pensado disfrutar de esta experiencia durante tu viaje, aquí te explicamos algunas cosas que te vendrá muy bien conocer sobre este complemento básico.

Qué es el guante kessa

El guante kessa de los hammam se trata en realidad de una manopla, puesto que su usuario introduce la mano en él pero no tiene áreas específicas para cada dedo. Su textura no es especialmente suave, pues el tejido es denso y granuloso. Los materiales en los que está hecho varían en la actualidad, habiéndolos de fibras sintéticas pero también de fibras vegetales, como las de ramio, que es un derivado sostenible del lino.

Todo esto es así para favorecer el objetivo principal de cualquier guante kessa: lograr una correcta exfoliación de la piel. No se trata de un guante para acariciar o para masajear, sino para retirar las células muertas con el fin de una adecuada regeneración de este órgano, tan importante para el bienestar de cualquier persona.

Así se usa en el hammam

El uso del guante kessa está asociado a un momento muy específico del ritual de baño en un hammam: cuando, ya avanzado el recorrido, los poros se han abierto y la piel se ha ablandado ligeramente. Esto suele ocurrir a los 5 ó 10 minutos después que el cuerpo está inmerso en un ambiente de alta humedad (90%) y calor (42ºC)

En ese instante, se puede realizar una sencilla limpieza con jabón neutro para retirar alguna impureza y, acto seguido, comenzar con la expoliación con el guante. Junto con el mencionado jabón beldi (que, en realidad, no es exactamente un jabón sino más bien una crema), se realizan movimientos ascendentes para retirar las células muertas depositadas sobre la capa más superficial de la piel. 

Se trata de pasadas que no tienen que doler pero sí ser lo suficientemente firmes para cumplir su objetivo: un término medio entre el masaje y la caricia, pues debe ser contundente pero no agresivo. Por ello, lo habitual en los hammams es que sea otra persona la que se encargue de realizar esta exfoliación, especialmente en zonas del cuerpo de difícil alcance por uno mismo, como la espalda.

Para completar esa exfoliación, se suele realizar un aclarado posterior con agua tibia y se puede aplicar una crema especial a modo de sellado. Es lo que se conoce como ‘ritual de contraste’, que además tiene la capacidad de reactivar la circulación sanguínea e hidratar de nuevo la piel exfoliada.

Y en cuanto a la periodicidad de esta exfoliación, todo dependerá del tipo de piel: en pieles normales, una vez a la semana puede ser suficiente, pero para pieles secas o sensibles, es preferible espaciarlo a 15 días, mientras que las pieles grasas pueden someterse a ello dos veces a la semana.

Consejos para su conservación

Si, además de disfrutar de un baño en un hammam, optas por comprar un guante kessa durante tu viaje a modo de souvenir, te vendrá bien conocer algunos consejos básicos para la conservación de esta prenda. En primer lugar, conviene lavarlo después de cada uso con jabón neutro (por ejemplo, con uno de tipo marsella), aclararlo bien y dejarlo secar por completo, sobre todo en el caso de los guantes de fibras vegetales naturales. Además, es aconsejable cambiar de guante kessa cada 2 ó 3 meses, pues transcurrido ese tiempo se considera que el guante ya no tiene la textura adecuada para cumplir su función.

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