El street art es una tendencia global e imparable: en todas las ciudades del mundo se promueven iniciativas de este tipo, e incluso en pequeños pueblos para revitalizar el entorno rural. En este post abordamos el tema del arte urbano en Marruecos, pues este país no es una excepción: existen barrios y festivales de enorme interés, que te encantará conocer si te gusta esta disciplina artística tan característica de nuestro tiempo.
Rabat y su Jidar Street Art Festival
La ciudad que ‘ha tirado del carro’ en los últimos años ha sido la capital, Rabat. Y lo ha hecho gracias a su Jidar Festival, que significa “Festival de Arte Urbano Muro”. Su primera edición fue en 2015 y, ante su buena acogida, se ha seguido celebrando en diferentes paredes de la ciudad, entre ellas las del Museo de Arte Moderno Mohammed VI. En sus ediciones participan artistas internacionales, como el español Okuda San Miguel, el puertorriqueño Alexis Díaz o el argentino Facio, pero también grandes talentos locales, como Houssam El Gallal o Acoby.
Sus murales se pueden rastrear por diferentes rincones de la ciudad, suponiendo un espectacular golpe de color frente a edificios normalmente blancos o claros. Además, sus composiciones pueden ser figurativas, lo que rompe con la tradición de formas geométricas que ha caracterizado siempre el arte islámico.
Casablanca, ciudad nacida para el street art
Casablanca es la ciudad más grande de Marruecos. Y también una de las más modernas, pues su boom demográfico y constructivo se encuadra en el siglo XX. Por todo ello, sus edificios y ambiente callejero se prestan al arte urbano, que ya ha calado hondo en muchos de sus barrios.
A imagen y semejanza de Rabat, aquí se organizan también festivales de street art, como el CasaMouja, en el que han participado artistas de la talla de ArtKato. Su mural de golondrinas supone todo un diálogo con el cielo atlántico y, sobre todo, con la cercana Mezquita de Hassan II, de la que toma sus colores principales.
Otras ciudades volcadas con el street art
Marrakech es la ciudad con mayor tirón turístico de Marruecos y, pese a unos inicios titubeantes en este ámbito, ya ha visto nacer iniciativas y composiciones murales de interés por parte de sus artistas, muchos de ellos instalados en el barrio de Sidi Ghanem, de tradición industrial pero en fase de renovación. En la actualidad, según el sitio Streetartcities.com, son más de 40 los murales de interés repartidos por su casco urbano.
Otras muchas ciudades costeras también se han subido al barco del arte urbano, entre las que cabe citar Salé, Tánger o Agadir, que de esta manera dan un toque más jovial y animado a su casco urbano. Buen ejemplo de ello es Azemmour, una pequeña ciudad en la desembocadura del río Morbeya que está viviendo una auténtica revitalización con sus murales modernos, con inteligentes juegos de ideas a lo Banksy pero con un trasfondo más optimista y esperanzador.
Y mención especial merece Asilah, que ha sido siempre una de las ciudades más coloridas del país: esta pequeña y bonita localidad de la costa atlántica norte, con una medina de aire portugués, fue la primera en apostar por el valor artístico de los murales, a través del Festival Cultural de las Artes de Asilah. Cierto es que estos murales, que cada verano desde hace décadas se van renovando, no encajan al 100% con la concepción del arte urbano: no suele ser figurativo, en spray y de grandes dimensiones, sino pintado a mano y con una vocación más decorativa, jugando con puertas, ventanas y otros elementos de cada casa. Pero visitar la ciudad en pleno festival supone una experiencia siempre recomendable que nos demuestra también el poder transformador que tiene el arte sobre el paisaje urbano.