Cala Iris y Torres de Alcalá son dos destinos turísticos muy cercanos entre sí que, como veremos, conforman una opción inmejorable para los más ruteros. En este post te contamos dónde están exactamente y qué encontrarás en ellos si decides hacer una escapada de desconexión hasta aquí.
Ubicación y atractivos de Cala Iris y Torres de Alcalá
Cala Iris y Torres de Alcalá se ubican en plena costa mediterránea de Marruecos, en un punto más o menos equidistante entre las dos ciudades españolas en territorio africano: Ceuta (a 260 km al oeste) y Melilla (a 190 km al este), y a 60 km de Alhucemas. Y de hecho, de sus nombres se puede deducir la relación que han tenido estos lugares con el país vecino: formaron parte del Protectorado Español entre 1912 y 1956, que agrupaba las llamadas ‘plazas de soberanía’, que jalonaban este litoral. Es por ello que una ruta por esas plazas puede suponer un atractivo para los amantes de la historia contemporánea, indagando en la relación entre Marruecos y España durante el siglo XX.
Al encontrarse en el Parque Nacional de Alhucemas, uno de sus atractivos evidentes son los paisajes naturales que los circundan. En este caso, el litoral es accidentado, formando calas, bahías, peñones, acantilados e islotes, donde crece flora mediterránea. Y las escasas carreteras que conectan los diferentes puntos de la costa son sinuosas, brindando un espectáculo para la vista y para los amantes de la conducción, especialmente los moteros. Es por ello que el trayecto que separa Cala Iris y Torres de Alcalá, de unos 5 km, sea una de las etapas favoritas de los que recorren el país sobre dos ruedas.
Y por supuesto, las zonas de baño que aquí se forman son otro atractivo en sí mismo. Al tratarse de un litoral irregular, de pronunciado relieve y con protección legal a nivel medioambiental, se mantiene un cierto aspecto salvaje. Las pequeñas playas son de guijarros y todavía han escapado a la masificación turística, aunque indudablemente en verano soportan un aumento de visitantes y bañistas.
Cala Iris
Cala Iris es el lugar más oriental de los dos. Cuenta con un pequeño puerto renovado recientemente, con un nuevo parking que ordena el estacionamiento y algunos humildes locales de restauración. En él atracan pequeñas embarcaciones de pescadores y otras recreativas, aunque no alcanza la categoría de marina premium. Frente a las costas se destaca el peñón Tazrot Tameqrant, eterno compañero de los bañistas y veraneantes de este destino, y al que se puede llegar andando, nadando o en una de esas pequeñas embarcaciones.
Torres de Alcalá
Su nombre es un resumen de lo que caracteriza a este rincón de la costa mediterránea: repartidas por las diferentes colinas hay varias torres de vigilancia construidas hace siglos, por los españoles, que a mediados del siglo XVI se apoderaron del cercano Peñón de Vélez de la Gomera. Y aunque no conservan toda su estructura, sí mantienen su poder evocador de un pasado en el que este lugar era objeto de continua disputa y batalla.
Alojamientos en Cala Iris y Torres de Alcalá
Los alojamientos no son abundantes en Cala Iris y Torres de Alcalá, lo que se puede considerar una ventaja o una desventaja, según se mire. Lo poco que hay está en línea con ese espíritu rutero, pensados para autocaravanistas o moteros que sólo desean pernoctar. Es precisamente esa escasez de servicios turísticos, sobre todo fuera de la temporada veraniega, lo que atrae a muchos viajeros independientes a esta zona.
Quienes no encajen con ese estilo de alojamiento pueden concebir su visita como una excursión desde otros resorts vacacionales cercanos, como por ejemplo los ubicados en Alhucemas o desde otros puntos del norte de Marruecos.