La tangia en Marruecos tiene un nombre parecido al de tajín. Pero ojo: son cosas distintas, así que tienen importantes diferencias. Ambos platos son tradicionales y muy sabrosos, admiten diferentes ingredientes en su receta y son relativamente fáciles de encontrar en los destinos turísticos principales del país, sobre todo Marrakech. Pero en este post nos centramos sólo en la tangia para que descubras qué lleva y si quieres probarlo durante tu próximo viaje a Marruecos.
Tangia y tajín: recipientes y platos
Tanto la tangia como el tajín se llaman así por su recipiente de barro. El tajín, como hemos visto en otros posts, es el conjunto compuesto por una cazuelita de barro y una chimenea con forma de cono que permite mantener el perfecto punto de jugosidad de los ingredientes. Una vez cocinado y reposado todo, se retira la chimenea y el plato está listo (y caliente) para ser comido.
En cambio, la tangia, también escrito a menudo como tanjia (con j) es otro recipiente distinto: al igual que el tajín, es un recipiente de barro, pero en este caso con forma de ánfora. De hecho, este recipiente no sólo se puede usar para cocinar, sino para la conservación de alimentos o para su transporte.
Y el método de cocción de los alimentos es distinto: si se realiza de manera tradicional, se ha de depositar encima de brasas de leña o carbón, en sus respectivos hornos. O incluso más tradicional aún sería depositarla dentro de un hoyo hecho en la tierra, donde se contienen dichas brasas. En las ciudades también era habitual situar estos recipientes en las calderas utilizadas en los hammams para calentar el agua y el ambiente.
A diferencia del tajín, este recipiente no es apto para comer directamente de él. Por ello, cuando la tangia está lista, se agarra de las asas y se vuelca el contenido sobre el plato. Por todo ello, se considera un plato de cocción más lenta, pero también llena de sabor precisamente por ello (aunque el tajín también lo está, por supuesto).
Qué lleva la tangia en Marruecos
Como se puede deducir de todo ello, la variedad de ingredientes que se pueden introducir en este ánfora es muy grande. Pero tomaremos como base la llamada tangia de Marrakech, un plato muy habitual en la ciudad roja, cercana al Atlas, donde se cree que pudo haber surgido este plato.
Lo podemos considerar un guiso cuyo ingrediente principal es la carne de cordero. O mejor dicho, casi su único ingrediente en forma de alimento, pues aparte de él sólo lleva quizás cebolla picada y ajos, también picados. Así que esa es una diferencia importante con el tajín, que sí suele incluir verduras en abundancia.
Ahora bien: para que la tangia alcance su toque de sabor, el secreto está en la elección de las especias, que son fundamentales aquí. Cúrcuma, comino, azafrán y el clásico ras el hanout no pueden faltar. Además, uno de sus verdaderos secretos son los limones encurtidos, que le aportan un aroma y gusto especiales. En algunos casos, hay quien opta por darle un toque dulce con azúcar, dátiles y canela. Y por supuesto, con las notas que aporta el recipiente de barro y las brasas del ambiente.
Tras varias horas de cocción (tiempo durante el cual no se debería abrir la tapa), el plato estará listo para servirse y degustarse. ¿Dónde? Pues, como decíamos, es relativamente fácil encontrar la tangia en Marruecos, especialmente en Marrakech, donde es bastante popular, así que los restaurantes auténticos que se basan en la gastronomía tradicional a buen seguro que lo tendrán en su carta. Si lo encuentras, no dudes en probarlo y descubrir un plato que tiene el sabor de Marruecos y el encanto de lo añejo.
