Es enorme la riqueza y variedad de los instrumentos musicales de Marruecos. Precisamente por eso sería imposible incluirlos todos en un post como este. Pero hemos elegido cinco de los más representativos para que los conozcas antes y, con suerte, también durante tu viaje, pues uno de sus encantos es que se siguen utilizando en actuaciones de música tradicional, por ejemplo en festivales o conciertos privados que podemos organizar durante tu viaje.
Darbuka
En la música tradicional marroquí, sea cual sea su género, el ritmo tiene un componente fundamental. Por ello, en esta selección incluimos tres instrumentos de percusión. El primer es la darbuka, que a veces también aparece escrito como derbake o darabouka: es un tambor de copa de un sólo parche que solía estar hecho de piel de cabra para el parche y de madera para la caja de resonancia (algunos ejemplares, con decoración realmente profusa), aunque en la actualidad también se puede emplear el metal. Para tocarlo se suele situar entre los muslos, utilizando las manos (dedos, palmas) para conseguir los diferentes sonidos. Aunque tiene una gama tonal limitada, algunos músicos alcanzan un virtuosismo sorprendente.
Bandir
También escrito bendir, es otro de los instrumentos nacionales del país, aunque también está muy extendido por el resto del Magreb y Oriente Próximo. Se trata de un pandero, generalmente de madera con parche de piel de cabra. Se agarra con una mano y se toca con las dos (una de ellas, con la palma y los dedos, y la otra sólo con los dedos). Es muy habitual en música sacra, y se emplea incluso en ceremonias sufíes.
Qarqaba
En esta selección de instrumentos musicales de Marruecos, este es el último de percusión. También conocido a menudo como qraqeb, se pueden considerar unas castañuelas metálicas, cada una en forma de dobles discos abombados. El músico lleva dos de ellas en cada mano, afirmadas mediante unos cordones, de tal manera que al golpearlas entre sí produce un característico tintineo. Su sonido es monótono, pero la destreza rítmica del músico y el característico ‘color’ del tintineo le da un carácter muy especial. Se trata de un instrumento fundamental en la música gnawa, desplegada en el sur por la población negra, cuyos ancestros trajeron y adaptaron este género procedente de latitudes más meridionales.
Guembri
También conocido como sintir, se trata de otro de los instrumentos clave en la música gnawa marroquí, en este caso de cuerda pulsada. Por su aspecto, con mástil y caja de resonancia, recuerda a la guitarra o al bajo. Suele emplear tres cuerdas de tripa de cabra y el mástil carece de trastes, lo que aumenta la destreza del músico a la hora de interpretar las melodías. Se toca a modo de punteo, consiguiendo un sonido parecido al pizzicato de un cello, lo cual está en perfecta sintonía con los ritmos tribales de este género.
Laúd árabe
Terminamos este repaso a uno de los instrumentos más relacionados con la música andalusí, pues fue introducido en Europa por la civilización árabe: el laúd árabe, también escrito oud. Con caja de resonancia ancha y mástil corto sin trastes, destaca por sus doce cuerdas, repartidas en seis parejas paralelas, lo que permite una gran variedad de punteos y acordes, propios de este género tan refinado. Además, uno de los atractivos innegables de este instrumento es la belleza estética, con una caja de resonancia y un mástil repleto de decoración islámica: motivos geométricos y vegetales que recuerdan las yeserías de madrasas y mezquitas.
Y por supuesto, como decíamos, hay otros muchos más instrumentos tradicionales en Marruecos, como puso de manifiesto una reciente exposición en Rabat, con más de medio centenar de ejemplares, centrados en el legado andalusí, lo que da cuenta de la variedad de tradiciones y géneros que los han alumbrado.