¿Pastela o pastela de leche? No confundir: he aquí las diferencias

Marruecos es un país que se disfruta con todos los sentidos, y muy especialmente con el gusto. Por ello, conviene conocer bien los platos típicos para poder apreciarlos al máximo. Al igual que no hay que confundir el cuscús y cuscús dulce, es probable que te estés preguntando: ¿pastela o pastela de leche? Se trata de dos elaboraciones muy distintas entre sí, y aquí te indicamos cuáles son las diferencias. Y como recomendación, sólo podemos decir que… ¡debes probar las dos!

Pastela ‘estándar’, un plato para cualquier momento

La pastela, también llamada pastilla o bastela, es uno de los platos más tradicionales de Marruecos. Tiene aspecto de empanada pero al emplear pasta filo (una especie de láminas de hojaldre), el resultado no es muy resistente… Y ahí está, para muchos, la gracia: al comerla, ya sea a mordiscos o con cubiertos, ésta se rompe en la boca del comensal, generando así una explosión de sabor, textura, aroma e incluso sonido, muy característico.

Otro aspecto especial de la pastela normal es la mezcla de ingredientes dulces y salados, tanto en el relleno como en su exterior. Se emplea carne de ave, a ser posible de pichón, aunque también se puede usar pollo, así como cebolla y especias, o bien el famoso ras el hanout (mezcla de especias). En cambio, también introduce frutos secos (almendras), canela, azúcar y mantequilla, lo que le da el toque dulce. Como remate final, se suele espolvorear azúcar glas, dando un toque blanco muy genuino.

Para que adquiera su consistencia crujiente y compacta, la pastela se prepara al horno. En algunas versiones alternativas, se pueden emplear setas o huevos en el relleno, e incluso cuenta con su propia versión vegetariana a base de diferentes verduras cortadas en trozos.

Este plato se puede encontrar fácilmente en los restaurantes marroquíes, pero también en puestos callejeros. De hecho, se puede tomar como ‘comida rápida’ o tentempié en mercadillos como el de la Plaza de Jemaa el Fna. Pero también en ciudades como Tánger o Chaouen, por citar otros ejemplos, pues en realidad es un plato muy difundido por todo el país.

Pastela de leche, un postre de grandes ocasiones

La pastela de leche, como puede deducirse de su nombre, es una variante de la pastela estándar. También recibe el nombre jawhara o ktefa. Y dado que su sabor es dulce en su totalidad, se suele ofrecer como un postre especial, en las grandes ocasiones. 

A simple vista, tiene un cierto parecido con la pastela normal, pero la pastela de leche suele ser más pequeña, de tamaño individual (mientras que la otra tiene tamaño pastel y se corta en porciones, normalmente). 

Además, salta a la vista que su textura es más esponjosa. Esto es así porque, a pesar de emplear pasta filo frita, ésta se baña en salsa, cuyo principal ingrediente es la leche, a la que se añade azúcar, canela y maicena, entre otros ingredientes. Para el relleno se emplea también salsa de leche, en este caso con almendras, todo ello en diferentes capas separadas por pasta filo. 

En este caso, como decíamos, la pastela de leche es muy empleada como postre, pero no está tan difundida por todo el país, sino más bien en la ciudad de Fez, de la que se considera uno de sus dulces más típicos. Por ello, no suele faltar en celebraciones como bodas y otros banquetes sociales.

Así que para degustarla, puedes dirigirte a las múltiples pastelerías que hay en Fez, especialmente en el centro histórico, donde a buen seguro encontrarás estas confecciones, así como otros dulces marroquíes como chebakias y pastelitos de almendras y pistachos, entre otros. Y si necesitas recomendación sobre el local ideal para ello, no dudes en preguntar al personal de nuestra agencia.

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